Biografia de Frei Galvão

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Fray Antonio de Sant’Anna Galvão nació en Guaratinguetá, Estado de São Paulo, uma ciudad ubicada en el Valle del rio Paraíba, entre la sierra del Mar y la sierra de la Mantiqueira. Los Orígenes de esta ciudad se remontan al año de 1630, cuando se erigió uma capilla en honor a San Antonio. El pueblo que se desarrolló en torno a capilla se transformó en 1651 en la Villa de San Antonio de Guaratinguetá, lugar que, al paso de los años, sería para Fray Antonio el escenario de importantes acontecimientos de su vida religiosa.

Del año de 1717 quedó grabado en la memória el hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de la Concepción, la Señora Aparecida, Patrona del Brasil; dicha imagen fue encontrada en las águas del rio Paraíba, cerca del puerto Itaguaçu, en los límites de la Villa.

Poco tiempo después, cuando corría el año de 1739, nació en la Villa el nino Antonio Galvão de França. Fue bautizado en el templo parroquial – actual catedral – que fue erigido en el mismo lugar de la antigua capilla, y que se há conservado siempre bajo la advocación del franciscano San Antonio, de quien Fray Galvão heredó, dice la tradición, los talentos y la santidad.

Antonio era el cuarto de diez hijos que tuvieron Don Antonio Galvão de França, natural de Faro, Portugal, comerciante y capitán mayor de Guaratinguetá, y Doña Isabel Leite de Barros, descendiente de expedicionários del Estado de São Paulo, que vivia en la Hacienda de los Correas, en Pindamonhangaba.

El nino creció en el seno de una familia católica, en Ia casa hoy reconstruída – ubicada en Ia esquina formada por la calle del Hospital – hoy calle Frei Galvão – y la calle del Teatro – hoy calle Frei Lucas.

Aquarela de Thomas Ender - Guaratinguetá, 1817.

Atendiendo a sus dotes personales y a su manifiesta vocación para la vida religiosa, cuando apenas tenía 13 años, Antonio Galvão de França fue llevado por sus padres al Seminario de Belém, en la ciudad de Cachoeira, Estado da Bahia.

Con el cierre de este Seminario y la vuelta de los jesuitas a Portugal, Antonio, ya de 18 años, regresó a Guaratinguetá, donde ya no pudo ver más a su madre, quien había muerto dos años antes. Siguiendo su inclinación todo orientada a la práctica del bien, ingresó entonces al Convento Franciscano de San Buenaventura de Macacu, en Itaboraí, Capitanía de Rio de Janeiro, donde adoptó para su vida religiosa el nombre de Antonio de Sant’Anna Galvão, en homenaje a la santa de su devoción familiar.

Profesó como miembro de la Orden Franciscana em 1761, siendo ordenado sacerdote al año siguiente en la ciudad de Rio de Janeiro.

Posteriormente fue transferido al Convento de San Francisco en São Paulo, donde fue admitido para terminar sus estúdios de filosofía. Cuando iba del Covento de Rio de Janeiro al de São Paulo, Fray Antonio de Sant’Anna Galvão se detuvo en Guaratinguetá para celebrar en su ciudad natal “la primera misa, primicial”, para gozo general de su família y de todos los que participaron de la ceremonia, realizada en el templo parroquial de San Antonio, donde había sido bautizado. Así tuvo inicio su santo sacerdocio.

Uno de los primeros actos de Fray Galvão como sacerdote fue hacer su consagración como “siervo y esclavo” de Nuestra Señora, acto que firmo con su propia sangre en la fecha de 9 de marzo de 1766. Este episodio, dos siglos más tarde, fue reproducido por el franciscano Fray Geraldo Roderfeld, OFM, en una pintura al óleo que está expuesta en el Hospital y Maternidad Frei Galvão, en Guaratinguetá.

En São Paulo no tardaron en sobresalir las cualidades oratórias de Fray Galvão, quien fue escogido como orador, confesor de seglares, portero y confesor de la Casa de Retiros de Santa Teresa. Su desempeno en estos ofícios fue tan destacado que la Cámara Municipal no tardó em considerarlo “um nuevo esplendor del convento”.