Milagres de Frei Galvão

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Corría el año de 1810. “Al caer la noche en Potunduba al margen del río Tietê” – Municipio de Jaú – el Capataz de una expedición procedente de Cuiabá, Manuel Portes, que había azotado a un miembro de su flotilla, fue por éste mortalmente apuñalado. Sintiéndose perdido y deseando confesarse invocó a Fray Galvão, manteniendo atónita a la tripulación que presenció así la llegada del fraile a esse desierto lugar.

Aproximándose al agonizante el fraile escuchó sus últimas palabras, lê absolvió y, de pronto, desapareció. En esse mismo instante Fray Galvão, que predicaba en uma iglesia en São Paulo, interrumpió su plática para pedir a los presentes que orasen com él por la salvación del alma de un cristiano que, lejos de allí, estaba agonizando.

Existe ahora una capilla que rememora ese acontecimiento, siendo un centro de devoción a Fray Galvão.

Vivía en Itu um esclavo liberto que, estando enfermo, hizo promesa de llevar “un bastón de pollos”, a Fray Galvão si recuperaba la salud, lo que realmente ocurrió. Por esa razón, amarrando las aves a um bastón, emprendió el camino. Sucedió que a mitad de la jornada se le escaparon tres pollos. A dos de ellos los recuperó fácilmente, pero el tercero, que era hembra, huyó velozmente, irritando al viejo que impaciente gritó: “Vuelve, pollo del diablo!”. En ese instante, entrando en un rincón lleno de espinos, el pollo se dejó atrapar.

Por fin llegó el liberto y fue a entregar alegremente su regalo al fraile, quien aceptó todas las aves, menos la gallina, “porque ese pollo – dijo – ya lo destinaste al diablo!”.

A varias leguas de São Paulo, en uma hacienda, una mujer gravemente enferma en delicado parto, clamaba por Fray Galvão. Su marido acudió al Monasterio de la Luz buscando al fraile, que estaba, entre tanto, de viaje hacia Rio de Janeiro. Cuando regresó a la hacienda se sorprendió al encontrar a su mujer libre ya de todo peligro y llena de agradecimiento con Fray Galvão que, durante la noche, la escuchó en confesión, bendiciendo en seguida el agua que ella bebió, lo que fue suficiente para que su estado se normalizara. El hombre partió a Rio de Janeiro para agradecer al fraile. Allá le dijeron que “Fray Galvão no salío de aqui”.

Interrogado al respecto, Fray Galvão respondió: “Cómo sucedió, no lo sé; pero la verdad es que en aquella noche yo estuve allá”.

Sucedió en Guaratinguetá. Quando Fray Galvão apenas iniciaba su sermón, se formó una grande tempestad. Al ver que la tormenta estallaba muchos fieles pensaron en retirarse. Fray Galvão, leyendo sus pensamientos, les dijo que se quedaran, puesto que allí nada les pasaría. Así fue realmente, la tempestad que destruyó la ciudad de cayó sobre la Plaza de la Parroquia, donde todos “pudieron terminar de escuchar la predicación que, como siempre, produjo grandes frutos en las almas”.




Milagres

Innumerables son los milagros y last gracias que la crónica registra, realizados aún en vida por Fray Galvão. Presentamos ahora, en resumen, algunos de los hechos más divulgados.